R. J. Lapetra - 29/08/2008 06:00h
Optimismo y pesimismo tienen en común que aparecen sin avisar y se van sin despedirse. Para el mercado, desde ayer, parece como si se encendieran las luces. La desconfianza, el eje de la oscura crisis financiera, tiene motivos para persistir, pero también para desaparecer. Ayer, jueves 28 de agosto: lluvia de datos económicos positivos. Optimismo a raudales. Indicadores adelantados, secundarios, finales, revisiones... Bolsas al alza, como no, reaccionando con histerismo habitual a lo bueno y a lo malo. Día de estímulo.
Noticias frescas y positivas del día, principalmente, procedentes del sistema financiero. MBIA, la mayor aseguradora de bonos de EEUU, acuerda reasegurar un paquete de bonos públicos asegurados por FGIC por importe de 184.000 millones de dólares (unos 125.000 millones deeuros). Un acuerdo que permitirá respirar a numerosos organismos estatales. FGIC tiene calificación financiera de 'bono basura o grado especulativo' según las principales agencias de rating. Respiran también hasta las agencias semiestatales de hipotecas Fannie Mae y Freddie Mac, que se han recuperado sensiblemente en bolsa en las últimas jornadas, aliviando sus accionistas como Sovereign o JPMorgan. Incluso los resultados comienzan a sentar bien. No son tan malos como se esperaba en Credit Agricole, el banco francés más tocado en esta crisis, revela una profunda caída del beneficio, hasta el 94%, pero asume que puede que lo peor haya pasado. Sus acciones se disparan más del 9%.
Subidas generalizadas en los bancos europeos, incluso en los españoles, a pesar del bombardeo de informaciones negativas sobre como les afectará el endurecimiento de las normas del Banco Central Europeo (BCE) al hora de utilizar deuda como colateral y garantía en las subastas de liquidez. Tranquilidad en el frente. Montados sobre un nivel de provisiones de 38.252 millones de euros, entre genéricas y específicas, los bancos en España miran con relativo optimismo su situación ante la crisis frente a lo que están pasando sus homólogos en EEUU, Francia, Alemania y, especialmente, en Reino Unido, donde el sistema bancario amanece día sí y día también con problemas de todo tipo.
La situación española preocupa -por el lado de los resultados- pero no parece poner en cuestión un escenario de extrema gravedad para los bancos ibéricos. Los beneficios comienzan a caer, pero no se desploman un 90% como en otros países. Un detalle a tener en cuenta. En la última gran crisis inmobiliaria en España, los bancos no perdieron precisamente la camisa. Se hicieron con el control de los activos sobre los que habían concedido créditos y los fueron enajenando poco a poco años después, perdiendo lo mínimo o, incluso, ganando.
El papel de los bancos centrales vuelve a ser clave en estos momentospara que se recupere la confianza. La coordinación entre lasprincipales autoridades monetarias puede ser un buen punto de partida.Según el diario alemán FT Deutschland, la Fed, el Banco de Inglaterra y el BCE están discutiendo la apertura de una ventana de liquidez endólares para los bancos europeos que puede ser permanente (posición dela Fed) o en caso de emergencia (del BCE). Por su parte, parece preocupante la división e indefinición en el seno del Banco de Inglaterra sobre qué hacer con la política monetaria. Según las actas de la reunión de agosto, unos optan por no hacer nada, otros por rebajas de tipos que saquen a Reino Unido de su cantada recesión y otros por elevar tipos para proteger la estabilidad de precios.
La revisión al alza del crecimiento de la economía de EEUU, del 1,9% al 3,3%, no deja lugar a la duda de que la ola de bajadas de tipos de interés por parte de la Fed ha tenido efecto. Los estímulos monetarios tardan entre tres y seis meses en dejarse sentir. Ben Bernanke comenzó a recortarlos hace ahora casi un año, el 18 de septiembre, y terminó de hacerlo el pasado 30 de abril. El empujón debe durar, al menos, hasta finales de año. Los tipos reales (ajustando la inflación) vuelven a ser negativos, quizá demasiado negativos. Tanto que algunos gobernadores de la Fed se están apresurando a indicar que hay que volver a subirlos cuanto antes por la inflación que se está generando. También lo hacen en Japón. El Gobierno prepara un plan de estímulos por valor cercano a los 100.000 millones de dólares.
De Europa también surgen cifras positivas. El desempleo alemán bajó en 40.000 personas en agosto, colocando la tasa de paro en el 7,6%, la más baja desde mayo de 1992. Un dato que rompe la tendencia y puede llegar a confundir el deterioro de otros indicadores. Pero, si se está creando empleo, algo sugiere que el resto de señales económicas deberían mejorar, al menos, teniendo en cuenta que la masa de población con renta disponible está aumentando y, tarde o temprano, lo hará el consumo. Incluso España o Bélgica emiten señales alentadoras con sus respectivas caídas en los indices de precios. Algo es algo. La caída de los precios de la energía y alimentos prometen ser un alivio en el futuro inmediato, especialmente, ante el renovado discurso agresivo del BCE. Optimismo
Fuente: Cotizalia
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