miércoles, 6 de agosto de 2008

La inflación provoca choques en el sudeste de Asia

Gobiernos y bancos centrales se enfrentan por la estrategia para controlar los precios sin estancar las economías

A medida que la creciente inflación y la desaceleración del crecimiento les pasan factura a los países del sudeste asiático ¿acostumbrados desde hace años a una expansión estable?, los bancos centrales de la región no consiguen llegar a un acuerdo sobre qué estrategias implementar para controlar los precios sin estancar las economías de sus países.

El enfrentamiento más intenso sobre estas políticas se está viviendo en Tailandia, donde el ministro de Finanzas y la gobernadora del banco central, Tarisa Watanagase, discuten abiertamente sobre la conveniencia o no de subir las tasas de interés. Con la intención de que el banco central ceda, el gobierno ha creado incluso un panel que supervisará las políticas monetarias del Banco de Tailandia.

En otros lugares, las tensiones también están cobrando fuerza. En Vietnam, las autoridades del Banco Estatal de Vietnam se preguntan cuándo sus líderes comunistas les permitirán subir las tasas de interés lo suficiente para contener la inflación, que en julio registró una tasa anual de 27%. El banco central de Malasia decidió el mes pasado mantener las tasas, pese a que el nivel de inflación alcanza cifras que el país no había visto en 27 años. El gigantesco vecino al norte de la región, China, donde la insaciable demanda de petróleo ha contribuido a empeorar las presiones inflacionarias en todo el mundo, también está suavizando su retórica antiinflacionaria, a medida que los responsables de estas políticas en Beijing se preocupan más por la desaceleración económica.

La raíz del debate está en si las presiones inflacionarias están siendo impulsadas por factores externos, como el alza en los costos del petróleo y los alimentos. En ese caso, subir las tasas de interés locales no tendría un impacto demasiado significativo.

Pero otra opción es que una subida en las tasas calme los temores de las empresas y los consumidores de que los precios sigan escalando.

Más dependencia Esto supone un problema importante en este lado del mundo. Los países del sudeste asiático, que en su día constituyeron un centro neurálgico global para la producción de electrónicos y textiles, se han vuelto más dependientes del consumo local a medida que han ido prosperando económicamente. Mientras el auge en los precios de los commodities ha impulsado el consumo en lugares ricos en recursos naturales como Malasia e Indonesia, el salto en las tasas de interés podría ahogar el consumo y nuevas inversiones por parte de las empresas.

Los países que no actúan agresivamente contra la inflación están haciendo una apuesta arriesgada por ver cómo reaccionarán sus habitantes a la espiral ascendente de precios, dice Frederic Neumann, un economista de HSBC en Hong Kong.

Pese a que gran parte de la presión inflacionaria se debe a los estratosféricos precios del crudo, se ha visto exacerbada en los últimos meses por las decisiones de varios gobiernos de acabar con los costosos subsidios de combustible. A medida que los precios más altos del combustible empiezan a hacer mella en la producción de bienes locales, cada vez más consumidores podrían reducir su gasto. Eso se traduce en un crecimiento incluso más lento.

Algunos gobiernos han hecho de la inflación su prioridad principal. Tras reaccionar tarde a la subida de precios, el banco central de Filipinas ha incrementado las tasas de interés en 0,75 puntos porcentuales desde junio. Sin embargo, muchos políticos y algunos banqueros centrales de la región, que han visto cómo sus países volvieron a un ritmo de robusto crecimiento tras superar la crisis financiera de Asia de 1997-98, temen que limitar la expansión para frenar la inflación pueda desestabilizar sus economías.

Las tasas de crecimiento ya están en declive en gran parte del sudeste asiático. Las autoridades tailandesas aún pronostican que el crecimiento de su PIB se acelerará un poco frente al 4,8% del año pasado. Pero el objetivo de Filipinas se encuentra entre 5,7% y 6,6%, bastante por debajo del 7,1% del año anterior. Por su parte, Malasia espera que su PIB se expanda entre 4,6% y 5,4% este año, frente al 6,3% de 2007.

Algunos países, como Vietnam, han sido muy reacios a permitir una subida de tasas, porque temen que eso fortalecezca demasiado sus monedas. Pese a que compensaría por el costo de las importaciones de crudo, cada vez más caras, también encarecería sus exportaciones frente a las de otros países competidores.

James Hookway BANGKOK, Tailandia

Fuente: Portafolio.com.co

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