miércoles, 30 de julio de 2008

Los inversores le ponen tarjeta amarilla a los países con alta inflación

La aceleración de la inflación en América latina es un hecho consumado y no se detiene. Los elevados niveles desalientan inversiones duraderas al encarecer el crédito. Su efecto se hace sentir sobre el crecimiento económico y sobre la rentabilidad. Cuál es el riesgo que amenaza a la Argentina

La inflación ha comenzado a acelerarse en América latina, como ya lo ha estado haciendo, y de forma muy acusada, en las grandes potencias económicas mundiales como los Estados Unidos y la zona euro.

Esto genera innumerables problemas para las economías de cada país, pero en lo referido al plano financiero, la situación podría complicarse, ya que para los mercados de capitales, siempre ha sido una mala palabra, por su capacidad intrínseca de frustrar buenos negocios.

Los principales culpables de esta espiral inflacionaria son el encarecimiento de los precios internacionales del crudo y de los alimentos. El petróleo subió un 90% respecto al año anterior y alcanzó un récord por encima de los u$s147 el barril en el mes de julio, aunque luego declinó. El precio del maíz, por otra parte, se duplicó en los pasados 12 meses.

Inflación, en la mira de los inversores
El director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, advirtió que la inflación en algunos países emergentes de la región “está descontrolándose” y advirtió a los líderes del G8, que “el crecimiento es una cuestión importante”, pero que “la suba de precios es probablemente hoy la mayor amenaza para la economía mundial”.

El organismo además explicó que los mercados emergentes estaban soportando bien las turbulencias de los mercados financieros y la crisis crediticia, aunque algunos países estaban siendo vigilados muy de cerca por los inversores a fin de ver cómo se enfrentan al alza de los precios.
“Si no la atacan rápidamente, tendrán que hacerlo después, pero además pensamos que los mercados financieros discriminarán entre aquellos países que no toman las medidas adecuadas”, dijo Jaime Caruana, director del departamento de mercados monetarios y financieros del FMI.

“El aumento de precios es el mayor desafío que enfrenta América latina en este momento”, manifestó en una entrevista Anoop Singh, el jefe del departamento para Latinoamérica del Fondo Monetario Internacional. “Latinoamérica tiene una historia de períodos de alta inflación y ese es un motivo para ser especialmente cautelosos ahora”, agregó.

La fuerte suba de precios en la región vendrá acompañada de graves consecuencias para la economía del área. Evidentemente, sostuvo Sergio R. Torassa, profesor de Finanzas de la Universidad Pompeu Fabra, “mayores niveles de inflación conllevan a una suba en las tasas de interés y a la consecuente reducción del crecimiento económico. No obstante, América latina se encuentra en esta ocasión, mejor preparada que en otras para afrontar con éxito la presente coyuntura”.

En el mismo sentido, las empresas están presenciando un incremento sensible en sus costos financieros, lo que genera un efecto recesivo sobre la economía. La inflación puede llevar incluso al estancamiento económico de la región, coinciden en afirmar los analistas internacionales.

Según el FMI, la inflación de la región pasó del 5 por ciento en el 2006 al 6.3 por ciento en el 2007 y se proyecta que alcanzará un 8.1 por ciento en el 2008. Alcanzará el 29 por ciento este año en Venezuela, el 16 por ciento en Bolivia, el 9.5 por ciento en Nicaragua y el 9 por ciento en la Argentina, según las cifras del FMI.

El problema es que estas cifras se basan en los datos oficiales de los países, que en muchos casos son altamente sospechosos.

Tasas de interés más altas, más cortoplacismo para los negocios
Las alzas de tasas de interés en América latina son favorables para los inversores, que pueden endeudarse a corto plazo a tasas bajas y luego invertir en valores de renta alta como la deuda emergente, para beneficiarse así con el diferencial de interés, una práctica conocida como el “carry trade.”

“En nuestra opinión, sólo una volatilidad muy aguda podrá forzar a los inversores a huir de lugares como Brasil, Chile o México” dijo el analista internacional J. Bulltick. En lo que va del año, los inversores en deuda soberana emergente han ganado sólo 0,325% sobre su inversión original, de acuerdo con el Indice Plus de Bonos de Mercados Emergentes de JP Morgan (EMBI+).

Sobre sus bonos brasileños, los inversionistas han ganado 2,75% mientras que con sus papeles mexicanos han recibido sólo algo menos del 1 por ciento. Los bonos de mercados emergentes han ofrecido retornos totales mediocres en lo que va del año.

Sin embargo, “esos retornos son significativamente mejores que aquellos ofrecidos por sus hermanos de grado de inversión y alto rendimiento,” afirmó Guillermo Mondino, analista de Lehman Brothers, en un análisis.

“El desempeño superior al resto del mercado de la clase de activos de los bonos de mercados emergentes no es sólo reciente, ha tenido un desempeño superior desde el inicio de la turbulencia de los mercados de capitales,” sostuvo.

Caída del poder de compra
“La suba de precios está instalada comiéndose salarios, jubilaciones, pensiones y el valor real del dólar, que es lo mismo que decir que se come parte del empleo y la producción nacional; la economía se ha enfriado, la creación de trabajo se desacelera y la inversión, de la que depende el futuro, crece a un ritmo que es la mitad de la de fines del 2005″, declaró el martes Roberto Lavagna, ex de los gobiernos de Duhalde y Kirchner.

Si todo termina así, el nivel de inflación de 2008 va a quedar estacionado en una nueva meseta en torno al 26%. Es probable que no haya espiralización pero se cristaliza la idea de que los salarios ya no le ganan sistemáticamente a los precios como pasó hasta mediados de 2007 y que había sido la causa de la firmeza del consumo interno.

Sergio Torassa, explicó que “el Gobierno argentino está aplicando una política económica que pretende aislar a los ciudadanos de los efectos de la suba de precios internacionales y para ello ha implementado una batería de medidas que incluyen:

  • Subsidios cruzados (hacia diferentes sectores de la cadena alimenticia, como la industria láctea y la avícola),

  • Sistemas de retenciones -que hasta hace apenas algunos días incorporaban retenciones móviles para la soja, girasol, maíz y trigo y que dieron origen a una situación de gran conflicto con el sector agrícola-, y

  • La prohibición o reducción en los cupos de exportaciones (carne vacuna, combustibles, trigo), privilegiando el abastecimiento local”.
Sin embargo, consideró que “estas medidas no están funcionando, como lo demuestra el hecho de que la inflación de alimentos y bebidas es prácticamente igual al nivel general. Sin embargo, al observar la inflación subyacente, ésta resulta más elevada, sugiriendo que la misma se encuentra vinculada a causas internas”.

La intervención del Gobierno en las cifras que proporciona el Indec tiene un objetivo mucho más concreto que “desalentar las expectativas inflacionarias” de la población.

Pan para hoy…
Estimaciones privadas develaron que por cada punto de inflación que se falsea, el Gobierno se ahorra uno 400 millones de dólares anuales. Con más de diez puntos de diferencia entre la inflación que publica el INDEC y la que muestran los analistas privados, se genera un monto a favor del Estado que significa varios miles de millones extra para las arcas oficiales.

Pero el ardid puede tener poca vida y grandes complicaciones para el futuro. Ocurre que tal diferencia desemboca en la suba del riesgo país (ahora encima de los 600 puntos) y encarece el crédito internacional.

Este número puede ser clave en 2009, cuando la Argentina deba enfrentar vencimientos de deuda por u$s11.000 millones. Si no consigue pagarlos con ahorro interno -lo cual es más que probable-, deberá contraer nueva deuda con intereses desorbitantes, ya que por cada 100 puntos de riesgo país, pagará un punto más.

“El aumento del riesgo país comenzó luego de los rumores acerca de que el IPC estaba trastocado; cuando tengamos que conseguir dinero para pagar la deuda se va a diluir la ganancia de tener un CER bajo”, afirmó Gabriel Martini, de Abeceb.com.

Eduardo Curia coincidió en que “para pagar la deuda futura habrá tratar de no salir al mercado voluntario, porque nos va a costar caro”, pero confía en que las obligaciones se podrán afrontar “con el superávit, dinero del ANSES, adelantos transitorios del Banco Central y lo que pueda prestar Venezuela”.

Martini agregó que “va a ser complicado conseguir los fondos, y el riesgo es que se paguen tasas muy altas. Pero si la Argentina logra pasar el 2009 y 2010, se avecinan tiempos mejores”.

Claro está, que habrá que pasar dos años muy complicados y con el fantasma de un nuevo default sobrevolando.

Rubén Ramallo© infobaeprofesional.com

Fuente: Infobaeprofesional.com

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